miércoles, 28 de septiembre de 2016

CHICAS CORRECTAS


CHICAS CORRECTAS 

 A Adriana 


Nosotras,  

las que sí crecimos con Videla;  

las que supimos que el silencio es salud  

cosiéndole y descosiéndole la boca a las muñecas  

a la hora en que la abuela dormía la siesta;  

las que fuimos mujeres maravilla, mujeres biónicas,  

mujeres desnudas debajo de guardapolvos tableados,  

mujeres húmedas, mujeres aburridas;  

las que aprendimos a no pisar el césped,  

a poner la basura en su lugar,  

a cederle el asiento a las embarazadas y a los ancianos,  

a descender por la puerta trasera;  

las que levantamos la mano cuando queríamos hablar, 

cuando queríamos hacer pis,  

cuando queríamos llorar a los gritos;  

las que cosimos, bordamos,  

abrimos algunas puertas y nos tragamos las llaves de otras;  

las que acunamos bebés de Yoli Bell,  

bebés de ilusión, bebés de verdad;  

las que nunca tuvimos sexo con dos hombres a la vez,  

o con tres o con cuatro;  

las que jamás nos teñimos el pelo de rosa  

ni cultivamos una plantita de cannabis en la terraza  

queremos saber  

en qué nos equivocamos.  



Arte: Dos niñas paseando a sus muñecas en  cochecitos de bebé. La imagen fue tomada en 1941 en Caldwell, Idaho.

Del poemario "Pretty in pink" (2016)


lunes, 26 de septiembre de 2016

TENDRÍAS QUE HABER SIDO VOS


TENDRÍAS QUE HABER SIDO VOS


Tendrías que haber sido vos.


Tendrías que haber sido vos

el rubio que me besó en el  ‘82

y me dijo sos la chica más linda de la escuela,

lástima que seas tan rara,

aunque por ahí ser rara es lo que te hace tan linda:

mientras las otras  se apretujan en el baño

para pintarse los ojos

vos  te quedás acá, mirando el  cielo de frente,

y te colgás del cuello hilos de mariposas,

cenizas de revoluciones,

canciones de Bob Dylan.


Tendrías que haber sido vos

el vecino con el que me tropecé a los dieciséis

y al que amé feroz y platónicamente

(es el hombre más lindo del mundo,

igualito a Paul McCartney,

no,  más lindo que Paul McCartney;

si no me toca me muero,

si me toca me muero también,

combustión espontánea le dicen,

es raro, pero pasa).


Tendrías que haber sido vos

el chico que me acarició la cabeza

cuando el amigo de Richard Gere  se suicidó en “Reto al destino”

y yo me puse a llorar desconsoladamente.

El que me compró un amanecer en la playa

y me dijo que ahí, en el sol,

iba a estar lo que quisiera ver, siempre.


Tendrías que haber sido vos el pibe de la fábrica,

el hermano de mi odontólogo,

el baterista de ese grupo ignoto que nunca llegó a nada,

el hombre que tiene los ojos del mismo color que los de mi hijo.


Tendría que haber sido otro

el que apareciera

cuando estuviera cansada de vos,

y me dijera que sí pero no,

que tal vez, si yo no tuviera que revisar cuadernos,

que tal vez, si nos hubiéramos conocido hace veinticinco años,

que tal vez en la próxima vida

cuando seas vos el mentiroso que me tome del brazo con  dulzura

y me diga al oído

sos la chica más linda de la escuela, la más sexy,

la que saldría seguro en la tapa de Playboy

si no estuviera siempre buscándole la vuelta a las canciones de Bob Dylan

y no fuera tan bajita.




Arte: "Alimentando el alma", Jesús Nodarse

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

domingo, 25 de septiembre de 2016

MUJERES Y VIOLENCIA DE GÉNERO: MUESTRA DE CUADROS, FOTOS, POESÍA y MÚSICA




Con la poeta Cecilia González Gerardi

 Romina Meneghini, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Karina Abregú, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Sandra Barbosa, mamá de Nicole Kleen, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Carolina Abregú, hermana de Karina Abregú, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Fernanda Ludueña, trabajadora social; Belen Grumelli amiga de Carla Vallejos, víctima de femicidio


 Romina Meneghini, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Karina Abregú, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Sandra Barbosa, mamá de Nicole Kleen, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio; Carolina Abregú, hermana de Karina Abregú, víctima y sobreviviente de un intento de femicidio;  Fernanda Ludueña, trabajadora social; Carla Gómez, trabajadora social; Belen Grumelli amiga de Carla Vallejos, víctima de femicidio


Con Carolina y Karina Abregú


sábado, 24 de septiembre de 2016

OBJETOS PERDIDOS


OBJETOS PERDIDOS

Los zapatitos que mamá me compró aquel día,
el día que papá murió.
Eran para ir a una fiesta.
La fiesta a la que no fui nunca.
La pileta de Darío y la Moni,
la intemperie gloriosa del verano,
el beso del agua.
Un tiburón imaginado y tantas risas. 
  
La vieja Hitachi color
que nos dejó indiferentes ante el Mundial ‘78
pero será, para siempre,
el escenario donde Queen tocó en 1981.
Y esa canción que no me acuerdo cómo se llamaba.
  
El paraguas que me olvidé en la escuela.
Algunas lluvias.
Algunos soles.
Algunas muñecas que sangraron
cuando yo empecé a sangrar
y se fueron desvaneciendo
a medida que el deseo
me regalaba un cuerpo.
Los poemas de Julia Prilutzky Farny,
las recetas de Blanca Cotta.
Las palomas, las galeras, los magos.
La carpa remendada que me convenció
de que no hay nada más triste en la vida
que un circo pobre bajo la lluvia.

Los zapatitos que estrené aquel día,
el día que te conocí.
Creo que los abandoné en un portal cualquiera
para que no me obligaran a salir a buscarte.

Tus ojos.





Del poemario "Pretty in pink" (2016)

jueves, 22 de septiembre de 2016

GIRL IN BLUE


 GIRL IN BLUE


Me pregunto cómo te llamarías.

¿Anne, Susan, Betty?

Me pregunto por qué vestías de azul,

por qué tus zapatos eran azules,

si el azul era tu color favorito

o sólo una casualidad

en tu choque con la muerte.

(Diez años después

de tu mutis por el foro

Humphrey Bogart e Ingrid Bergman

-Rick e Ilsa-

se encontraron en una París invadida:

los alemanes vestían de gris

y ella, de azul,

como vos,

pero no vas a saberlo nunca.

Jamás vas a llorar en el cine

estrujando un pañuelito barato.

Ningún muchacho de pueblo

va a aprovechar tus lágrimas

para tocarte las piernas).



Me pregunto si él tren fue hacia vos

o si vos fuiste  hacia el tren.

¿Accidente, suicidio, un poco de cada cosa?

(Los accidentes no existen:

cuando un tren te golpea

deseás  el  final,

aunque no lo sepas.

No es el tren: sos vos.

Vos,

cadáver  antes de calzarte

los zapatitos azules).



Me pregunto por qué una chica vestida de azul

con 90 centavos y un billete de ferrocarril en el bolsillo,

una chica muerta en vísperas de Navidad

hace tantos años,

me toca el hombro hoy y me susurra,

con la voz más triste del mundo,

el abecedario de los pájaros.



Ubicada en las parcelas traseras del Willoughby Cemetery (Ohio, EE UU), debajo del único árbol de moras que hay en el lugar, se encuentra la tumba de la chica de azul. Su historia es una de las más trágicas y conocidas de Willoughby.
El misterio se remonta al año 1933 cuando, dos días antes de Navidad, una mujer hermosa y joven entró en la pensión de la señorita María Judd durante las horas tempranas de la mañana y alquiló una habitación. Al día siguiente, también por la mañana, la muchacha se retiró del establecimiento sin dejar su nombre. Llevaba puesto un vestido de lanilla azul y zapatos del mismo color. Antes de salir, consultó a los dueños de la pensión acerca de los horarios de los Servicios de la Iglesia local.
De acuerdo con los informes de los vecinos de Willoughby, la joven  se dirigió hacia el paso a nivel de Second Street.  Mientras caminaba, deseaba  a los transeúntes una feliz Navidad, mirándolos con sus profundos ojos azules y sin perder la sonrisa. Cuando llegó al paso a nivel, soltó las pequeñas valijas que llevaba y se arrojó frente a un tren en movimiento.
Las autoridades de Willoughby se esforzaron por identificar el cadáver. Nadie sabía quién era la misteriosa muchacha y lo único que se encontró en sus bolsillos fueron 90 centavos y un boleto de tren hacia Corry, PennsylvaniaSu cuerpo fue llevado a la antigua funeraria de Jim McMahon, donde se exhibió durante dos semanas. Más de 3.000 residentes visitaron a la chica de azul para presentar sus respetos y ver si podían reconocerla, cosa que resultó imposible.
Los ciudadanos de Willoughby, conmovidos por el trágico suceso, adoptaron a la chica de azul como propia y se encargaron de su funeral e inhumación, realizada en una parcela del cementerio local donada por uno de ellos. Los gastos se solventaron con una colecta en la que colaboró todo el pueblo. El misterio de la chica de azul quedó enterrado debajo de una lápida con la siguiente inscripción:

IN MEMORY
OF THE
GIRL IN BLUE
KILLED BY TRAIN
DECEMBER 24, 1933
 “UNKNOWN BUT NOT FORGOTTEN”

(EN MEMORIA
DE LA
CHICA DE AZUL
ASESINADA POR EL TREN
DICIEMBRE 24, 1933
 “DESCONOCIDA PERO NO OLVIDADA”)

Sesenta años después de su fallecimiento, en 1993, la chica de azul fue identificada por  Ed Sekerak, de Corry, como Josephine "Sophie" Klimczak, nativa de Pennsylvania. Se colocó en su tumba una pequeña lápida adicional con su nombre. A pesar de ello, sigue siendo conocida como la chica de azul. Los visitantes del Willoughby Cemetery suelen dejar monedas en su tumba, destinadas a comprar coronas y flores.



martes, 20 de septiembre de 2016

MUJERES Y VIOLENCIA DE GÉNERO: MUESTRA DE CUADROS, FOTOS, POESÍA y MÚSICA


-Artistas Plásticos :
Caro Abregú
Damián Raquena APDH ( Asociación por los Derechos Humanos)
Kitty Rojas
Mía Tinte
Micaela Olivera Jost
Fernanda Ludueña
Silvina Do Prado
Candia Candelaria
Cecilia Solache
Artista David Guzmán dibujando y pintando en vivo

-Poesía:

Raquel Fernández - Libro: Interumpidas
Cecilia ETER-NAUTA
Clo Claudia Migliore
Silvana Aiudi
Paola Hipólito

-Fotografía:
Colectivo 24/3
Selección de fotos de Defensoría de Género
Jimena Valle Fotografía

-Música:
Ale Marino
Raza de Cobre
Canto Santiago Peryra Blanco
Baile Florencia Pereyra Blanco

Panel de sobrevivientes, víctimas de violencia de género y familiares:

Karina Abregú
Belen Grumelli, amiga de Carla Vallejos
Aixa Rossi, víctima de violencia institucional y robo de bebés



domingo, 18 de septiembre de 2016

PRETTY IN PINK


PRETTY IN PINK 


Todavía no tengo amantes. 

Tengo, sí, 

un sombrero donde guardo los nombres 

de todos los hombres que me quitan el sueño. 

Algunos son altos y rubios. 

Otros tienen la grosera costumbre 

de darme siempre la espalda. 

Todavía no tengo amantes pero tengo un vestido rosa 

y estoy desnuda debajo del vestido. 

Y debajo de mi desnudez están los hombres 

que me mojan el sueño. 

Podría tener amantes si quisiera. 


Todavía no tengo amantes. 

Tengo, sí, 

un mechón de pelo rubio 

para parecerme a Madonna 

y un cuerpo dulce como la lengua de las mariposas. 

El alfabeto del agua me nombra. 

Niña traspasada por el aguijón del alba. 

Heredera del sueño de los peces. 

Todavía no sé 

si quiero escribir poemas o quiero ser feliz. 

A veces siento que mi vestido rosa

es una mordaza.


Todavía no tengo amantes. 

Es 1986 y yo todavía no tengo amantes. 

Tengo un sombrero, 

tengo un mechón de pelo rubio, 

tengo un vestido rosa. 

A veces soy Molly Ringwald. 

A veces soy Kim Basinger.

A veces soy mi madre antes de que la vida 

le cruzara el rostro con una cicatriz de buenas costumbres.

A veces estoy vestida. A veces, desnuda. 

A veces estoy llorando. 

Podría tener amantes si quisiera.