miércoles, 20 de septiembre de 2017

RECORTAR PAPELITOS

RECORTAR PAPELITOS 
A Carmen Bruno

Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir y qué hacer y cómo debo ser, lo aprendí en el jardín de infantes.”
Robert  Fulghum


Recortar papelitos.
Eso es lo que hacemos las maestras jardineras.
Por eso decir que soy maestra jardinera
no le suma nada a  mi C.V. poético.
Al contrario: le resta.
La gente piensa que
mientras otros estudiaban filosofía,
literatura,
sociología,
filología,
historia del arte,
lingüística
o chino mandarín,
yo recortaba papelitos.
Suena poco serio,
es cierto.
Me perdí el café con Foucault
por soplarle los mocos a Didier
que era boliviano y llevaba su touche francés
con una gracia que yo nunca tuve
para conjugar mi nombre hebreo
y mi cara de muchacha española viene a casarse.

Escribe como una maestra
dijo alguien alguna vez
de modo despectivo.
Yo agradecí el piropo calurosamente.
Podría haber dicho
escribe como una maestra jardinera
y hubiera sido demoledor.
La gente piensa que las maestras jardineras
apenas aprendimos las vocales
porque lo nuestro es recortar papelitos
y ponernos sombreros con flores de goma EVA
el día de la primavera.

Recortar papelitos.
Eso es lo que hacemos las maestras jardineras.
Por eso decir que soy maestra jardinera
no le suma nada a  mi C.V. poético.
Al contrario: le resta.
La gente piensa que mientras otros se emborrachaban en los bares
y apedreaban a la luna con sus versos
yo recortaba papelitos.
Suena poco serio,
es cierto.
Me perdí el polvo con Bukowski
por curarle las rodillas raspadas a Camila
que era tan bella como Remedios, la bella
y a la que irremediablemente le di el papel de dama antigua
en el acto del 25 de mayo.
Soy maestra, carajo.
Hago las mismas estupideces que hacen todas.

Además de recortar papelitos, claro.



lunes, 18 de septiembre de 2017

sábado, 16 de septiembre de 2017

LOS ZAPATOS DE JUDY GARLAND


LOS ZAPATOS DE JUDY GARLAND


Toto, me parece que ya no estamos en Kansas.


Estamos en un lugar donde soy un piano a la deriva,

una flauta con los huesos apolillados.

Tengo los ojos hinchados,

el maquillaje corrido.

los sesos esparcidos por las paredes.

Mis hombres están quietos

como conejos muertos.

Mis hijos son crisantemos 

que se marchitan cuando los miro.

Una lluvia de whisky y vidrios

me moja los pies.

Estoy descalza.

¿Dónde están mis zapatos?


Toto, de día soy la pequeña jorobada

a la que le tocaban las piernas.

De noche

salgo a cazar enanos borrachos

con una red de mariposas.

Nunca fui la más linda de la MGM.

Nunca fue Lana Turner.

Me corté el cuello con una navaja de afeitar

pero alguien tiró de mi vestido celeste

empapado de mocos y lágrimas

y  me trajo de vuelta a la vida.

A este lugar.

Que no es Kansas, Toto.

Es un túnel sucio

donde las placas tectónicas  del alma colisionan

y las venas se derrumban

como edificios picados de viruela.

Trato de recordar aquella canción

pero las pastillas son pajaritos mudos,

coágulos de silencio en la memoria.

En la garganta tengo un arcoíris seco,

un do re mi de púas en el corazón.

Estoy cansada.

Estoy descalza.


Toto,  me parece que ya son demasiadas pastillas.

Peno no sé.

¿Dónde están mis zapatos rojos?


Quiero volver a casa.



Arte: Pablo Lobato 



jueves, 14 de septiembre de 2017

ORDALÍA


ORDALÍA

Porque somos mujeres
(porque somos brujas
que escondemos hierbas nocturnas
en los estantes del bosque
y les cosemos la boca a los sapos
para que revienten las palabras)
estamos condenadas a la sospecha.

Porque somos mujeres nos obligan
a resignar nuestros pasos
caminando el fuego.
Con cada dedo chamuscado pretenden lavarnos
las babas de la luna.
Para que nuestra desnudez no baile
nos marcan con hierros candentes
Nos cuelgan boca abajo
horas
y horas
y horas.
Las cadenas nos remuerden los tobillos
y los poemas golpean nestros labios
como pequeños murciélagos borrachos
que buscan la luz.

Porque somos mujeres
(porque somos brujas
que nos encendemos en rojo
cada veintiocho días
y multiplicamos panes y peces
sin permiso de Dios)
nos sumergen en agua maldita
con piedras en la garganta.

Para demostrar nuestra inocencia
las mujeres tenemos que morirnos.

Pero, a veces,
ni siquiera eso alcanza.

martes, 12 de septiembre de 2017

PRIMERA SEMANA DE LA POESÍA EN AVELLANEDA



#SemanaDeLaPoesía Jueves 14 de setiembre
 📍14 hs. Taller. Clínica de poesía +18 por Mariela Laudecina (Mendoza). Los asistentes acuden con textos previos para lograr sus mejores versiones.
📍16 hs. Artes que inspiran en la poesía. "Palabras en esta Noche, en este Mundo" (desde el Teatro de la Cuadra de Avellaneda) Unipersonal de Víctor Giménez basado en Poemas de Alejandra Pizarnik
📍17 hs.  Más allá del poema encuentros para mirar a la poesía desde otras disciplinas. Reflexiones. Las mujeres en la poesía argentina, por Cecilia Noriega (Francia) Primera magister en Estéticas contemporáneas latinoamericanas de la UNDAV.
📍18 hs. Círculo de voces. Versos a viva voz por sus propios autores. Leen: Gabriela Pais (CABA), Julio Salgado (Santiago del Estero) Mariana Finochietto (La Plata) y Magdalena Biota (Avellaneda). Coordina: Marina Cavalletti
📍19 hs. Más círculo de voces. Versos a viva voz por sus propios autores. Leen: Claudia Vázquez, Raquel Fernández (Avellaneda), Elba Gallenti Avellaneda) Jimena Cano (Uruguay). Coordina: Marina Cavalletti.

domingo, 10 de septiembre de 2017

ELLA

ELLA

ella
boca redonda
boca huerto boca luz
ojos agua ojos sol
ojos salto
ombligo gesto rodillas

ella
ella que tiembla
y eso caliente
eso pegajoso como un caramelo viejo
eso que repta que toca que rompe
eso que invade

ella 
y una mano
una copa de baba 
puntadas de saliva sucia
cosiéndole la muerte al cuerpo
la niebla el asco el vómito

ella
y eso que no sabe cómo se llama
eso y sus piernas
el mar helándose en una botella rota
el jardín decapitado
ninguna reina

ella
ella ella ella

tenía que jugar
tenía que llegar al cielo
con una piedrita



Arte: "The First Grail" , Margaret Keane

jueves, 7 de septiembre de 2017

LLEGA SETIEMBRE


LLEGA SETIEMBRE

Llega setiembre y la chica de la tele me pregunta
cómo me veo con mi traje de baño.
Sonríe
(ella es un huesito envuelto para regalo,
sólo falta el moño rematando
su vestido rojo)
y sé que prepara el terreno para venderme
una dieta infame,
un gimnasio en Recoleta,
una pastilla milagrosa.

Llega setiembre y la infancia aúlla tu nombre.
Yo hundo mi cabeza
en la madriguera azul de su garganta.
Hay un conejo que se escurre
entre sus vísceras,
un coro de flores que señalan con desdén
mi melenita de reina africana,
una oruga que fuma
sentada en el umbral de un futuro
que jamás será perfecto.
La chica insiste con el traje de baño.
Yo te busco en un país de muertos
con los ojos abiertos.
  
Desde hace siete años vivo a contramano de la primavera.

Llega setiembre...



Arte: Ofra Amit