martes, 30 de agosto de 2016

ASUNTOS DE FAMILIA


ASUNTOS DE FAMILIA

Papá tuvo el mal gusto de morirse
con todos los papeles patas para arriba:
algunos billetes debajo del colchón
y muchos billetes volando de mano en mano
como pájaros de viento
(y esas manos que se cerraron
y atraparon los billetes/pájaros:
para eso están los amigos,
para llorar en los velorios y no honrar las deudas).


El abuelo tuvo el mal gusto de seguir fumando en pipa
mientras a nosotros nos empapaba
la lluvia del miedo.
Pero ése no fue el peor de sus malos gustos:
también salió a cazar billetes ajenos
(y ese colchón que no servía
para detener la hemorragia de pájaros,
y nosotros que no teníamos vacaciones).
Un televisor color para el Mundial ‘78
le lavó un poco la conciencia.
A nosotros nos dio lo mismo
porque no nos interesaba el fútbol.


La abuela tuvo el mal gusto de llorar, llorar y llorar
y no percatarse jamás
de que nosotros también estábamos llorando.
Dejamos de ser los hijos de su hijo
y nos convertimos en pequeños abortos de dolor,
embriones tristes atrapados en frascos de cristal
a los que no había que mirar nunca
(y nosotros que no teníamos zapatillas,
y ese televisor color que no servía para nada
porque los dibujitos eran en blanco y negro).


La tía tuvo el mal gusto de gritar y desmayarse
porque se había muerto su hermano,
y de volver en sí para decirnos
si no viven  acá
no van a tener más ropa nueva,
no van a tener más juguetes nuevos,
olvídense de los cumpleaños,
olvídense de Santa Teresita,
van a ser putas como su mamá
(y nosotras que no sabíamos qué era ser putas
y mi hermanito que no sabía nada
porque tenía cinco años).


El tío tuvo el mal gusto de secundar al abuelo alegremente
en la cacería de billetes ajenos.
Después se hizo un chalet con techo de tejas
y dos baños,
y siguiendo la línea del mal gusto
plantó una perdiz embalsamada
en la habitación principal de la casa
(y nosotros que sentíamos pena por la perdiz
y nos daba impresión,
y ellos que no la vayan a tocar,
y nosotros que no la tocamos ni locos).


Mamá tuvo el mal gusto de elegir
a la peor familia política del mundo.
Pero cuando se lo reprochamos nos dice que no.
Que ella no los eligió.
Que ella eligió a papá.
El que tuvo el mal gusto de morirse
con todos los papeles patas para arriba.  


Arte: "Ritratti", Michela Bulfalini

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

domingo, 28 de agosto de 2016

ARAÑAS VERDES


ARAÑAS VERDES


La Muerte siempre estuvo ahí.

Siempre.

Fue una vecina más cuchicheando en las esquinas del barrio

cuando el pibe de los ojos increíbles se ahogó en la tosquera

(el pibe tenía catorce años y vos apenas siete,

pero te gustaban esos ojos calientes como arañas verdes).

Él no te había mirado nunca

(cómo te iba a mirar,

tan chiquita,

con esas patitas flacas y el pelo demasiado corto,

y el álbum de figuritas con brillantina al que le faltaba la más difícil

siempre debajo del brazo),

pero pasaron cuarenta años

y cada vez que un pibe se va así,

engullido por ese sacrificio urbano

que convenimos en llamar accidente,

soñás con arañas verdes.

Arañas que trepan por tu cuerpo nuevamente niño,

se enredan en tu pelito corto

y  hacen agua en tu mirada para llover su dolor toda la noche.

Para llover toda la noche los recuerdos

que no serán nunca

y la impotencia de saber que Ella siempre estuvo ahí,

que siempre va a estar ahí,

cuchicheando con las vecinas,

mientras alguna madre descuelga de su útero

una guirnalda de mariposas rotas.




Del poemario "Pretty in pink" (2016)

viernes, 26 de agosto de 2016

MUESTRA ITINERANTE DE ARTE "INTERRUMPIDAS"


Con la fiscal del juicio a los responsables del asesinato de Yanela Medina, Dra, María de los Angeles Attarián Mena


Con la Directora Nacional Nacional de Asistencia Técnica del Consejo Nacional de Mujeres dependiente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales de Presidencia de la Nación, Dra. Heidi marina Canzobre


Con Gustavo Melmann, papá de Natalia, asesinada en Miramar en febrero de 2001 y miembro de la Comisión contra la Impunidad dependiente de laSecretaría de Derechos Humanos de la Nación


  Con la Directora General de Politicas de Genero y Familia de la Municipalidad de Quilmes, Ileana Lucia Lingua; la Directora Nacional Nacional de Asistencia Técnica del Consejo Nacional de Mujeres dependiente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales de Presidencia de la Nación, Dra. Heidi marina Canzobre; el presidente de la Asociación Civil Inseguridad Cero: Exclusión Cero, Fernando Ricardo Cáceres ; el director del Hospital Evita Pueblo de Berazategui, Dr. Rodrigo Castañeda

jueves, 25 de agosto de 2016

ANGELITO DE CHARLIE


ANGELITO DE CHARLIE

Vos jugabas a ser un angelito de Charlie,
un angelito glamoroso peleando del lado de los buenos.
“Mirá que hay malos malísimos pero ninguno puede conmigo.
Mirá qué bien juego al tenis.
Mirá qué divina me queda la bikini.
Mirá que yo no quiero ser Sabrina porque no es tan linda
y usa el pelo demasiado corto
y a mí me gusta tener el pelo largo, largo,
como Rapunzel o como Lady Godiva…”
(a  veces te imaginabas cabalgando como la preciosa condesa
y cómo te miraban los hombres,
desnuda debajo de tu pelo). 


Angelito de Charlie, yo no sé cómo hiciste
para que el dolor no te manchara,
para no ahogarte, como Alicia, en tus propias lágrimas,
para conservar incontaminada tu rutina de escuela,
pan con manteca, arroz con leche me quiero casar
y tardecitas caminadas en puntas de pie
porque la abuela dormía la siesta.
Angelito de Charlie, fuiste una heroína con todas las letras
(siempre la más fuerte de las dos):
los malos no pudieron,
la Muerte no pudo;
nadie se comió tus perdices,
nadie te quitó la voluntad de mirar el mundo
con ojos de caleidoscopio.


Vos jugabas a ser un Angelito de Charlie
pero yo creo que eras un angelito de verdad
(a pesar de cómo te miraban los hombres
desnuda debajo tu pelo,
si al final lo mejor de esa fantasía inconfesable
era andar a caballo
y tener el pelo largo, largo). 




Arte: Charlie's Angels Kelly Doll

Del poemario "Pretty in pink" (2016)

miércoles, 24 de agosto de 2016

LA EXTRAÑA DE LAS BOTAS ROSAS


LA EXTRAÑA DE LAS BOTAS ROSAS


Al fin las tengo.

Las botas rosas.

Las miro, las toco,

pero no sé si voy a animarme a usarlas.

Ya no tengo seis años.

Ya no bailo alrededor del Winco del tío

cuando suena esa canción que adoro.

La extraña de las botas rosas.

Con sus colgantes y medallones.

Esa quería ser yo.

Hacerme la toca.

Usar minifalda.

Lentes con forma de corazón.

Y las botas, claro, las botas.

Esa quería ser yo.

Enamorarme.

Vivir para siempre en los ‘70s.

Con los dedos en V.

Usando una vincha en el pelo

(también había una chica con vincha

en alguna canción,

una chica con pantalones anchos,

otra  princesa hippie girando en el Winco del tío,

ella podía ser mi hermana,

la hermana de la extraña de las botas rosas).


Al fin las tengo.

Las botas rosas.

Las miro, las toco,

pero no sé si voy a animarme a usarlas.

Ya no tengo seis años.

El Winco se perdió en alguna mudanza

(se perdió cuando ya no se conseguían las púas

pero no era lo suficientemente viejo

como para despertar la codicia de algún coleccionista).

Los ruleros se extinguieron.

Me enteré de los 30.000.

Vi demasiadas películas sobre la Guerra de Vietnam.

El sexo me impacienta

y el concepto de amor me parece ridículo.


Pero al fin las tengo.

Las botas.

Y, sí,

me voy a animar a usarlas.

Voy a salir a la calle con mis botas

y las vecinas me van a mirar

como si estuviera loca.

Voy a zarandearme hasta caer redonda.


Y después quién me quita lo bailado.


Quién.



Fotografía: Nancy Sinatra en el especial de televisión de 1967  “Movin’ with Nancy”

martes, 23 de agosto de 2016