sábado, 25 de julio de 2009

CYN


CYN 

A Cynthia Powell 



Siempre pensé que las chicas rubias eran tontas 

y vos eras la más tonta de todas 

porque habías perdido el tren. 

Te imaginaba tomando té inglés 

-té de verdad- 

y haciendo inútiles esfuerzos por parecerte a Brigitte Bardot, 

arropada en la ausencia, 

mientras la vida pasada  a tu lado 

sin rozarte. 



Te veo con otros ojos hoy, 

con los ojos del exilio. 

Mujercita sin ritos 

-una Brigitte saqueada 

entreabriendo la caja de las sombras- 

expulsada del cielo con diamantes, 

aprehendida por el pan indivisible 

que se mastica a solas,

sin poder mirar la luz de frente, 

bordando con el hilo de tus días 

el siniestro tapiz del abandono, 

mientras la lluvia 

-la lluvia de verdad, la lluvia inglesa- 

le lavaba los ojos al otoño. 

Mujercita dorada 

con la soga del llanto apretándote el cuello, 

contenida 

en la cueva falaz de la memoria, 

sepultada 

en un jardín ignoto que no advierte 

el linaje del alba.

  


¿Cómo entender la red paciente de tus manos 

pretendiendo atrapar mares inmensos 

que se escurrieron, sin más, entre tus dedos, 

antes de ser la pescadora inútil 

que arrastra su pasión entre los muelles? 



Otra taza de té 

y la vida insiste 

en pasar a mi lado sin rozarme.



Las chicas morochas 

también perdemos el tren. 




Fotgrafía: Cynthia Powell y John Lennon


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