jueves, 31 de agosto de 2017

AGRIETADOS


AGRIETADOS

Vos te parás de ese lado.
Yo me paro de este.
Vos decís un hippie menos.
Yo pienso en la madre de Santiago
oliendo ausencia.
Vos te reís de los poemas express
que sangran por la herida.
Yo escribo como si estuviera en trance
y pienso en Ezequiel Demonty,
y sueño con un corazón flotando
en el río helado,
y a veces no quisiera ser tan médium,
tan bruja.
Vos decís que todo es político.
Yo respondo que sí,
que todo es político,
que un pibe que no está
es político.
Vos decís que apoyás a gendarmería,
a prefectura, a la policía,
al ejército,
a la coreografía siniestra de las balas.
Yo digo que apoyo la vida,
la de Santiago, la tuya, la mía,
hasta la del perrito al que apalearon ayer.
La foto está en tu muro de Facebook
con un emoji llorón,
justo debajo de los ja ja ja ja
con los que celebrás
que falte un hijo,
un hermano,
un amigo.

Perritos sí, pibes no.

Qué suerte que yo me paro de este lado.

lunes, 28 de agosto de 2017

SI DESAPARECIERA MI HIJO


SI DESAPARECIERA MI HIJO


Si desapareciera mi hijo,

¿dónde lo buscaría?

Si desapareciera mi hijo,

blanco, negro, qom, mapuche,

hippie, punk,

judío, cristiano, rastafari, ateo,

seminarista, estudiante,

obrero, músico, poeta,

pajarito que comió de mi mano,

pajarito que me cantó las cuarenta

cuando quise ponerle llave al nido,

¿dónde lo buscaría?

Si desapareciera mi hijo,

si abriera la puerta de su cuarto por la mañana

y no encontrara su desorden,

su olor,

el eco de sus dedos revoloteando

sobre las cuerdas de todas las canciones,

¿dónde lo buscaría?

Si desapareciera mi hijo

y mi útero mugiera como un barco herido,

y el miedo temblara en sus mástiles de sangre,

y lloviera,

¿dónde lo buscaría?

Si desapareciera mi hijo y muchos preguntaran por él

y vos no preguntaras,

y me dijeras que algo habrá hecho

o que se escondió para joderlos a vos

y a tu mundito de revista Billiken,

¿dónde buscaría eso que muchos insistimos

en llamar memoria?




Arte: Santiago MaldonadoDaniel Pito Campos




jueves, 24 de agosto de 2017

UN TAL ARJONA


UN TAL ARJONA



Nosotros,

los poetas,

los verdaderos poetas,

los bendecidos,

los talentosos,

los incandescentes,

los que nos juntamos con amigos poetas

para masturbarnos el ego con aplausos

y vomitamos en los canteros

para parecernos a Bukowski,

los que cocinamos revueltos Pizarnik

con espejos, cenizas y una pizca de secobarbital,

los que tenemos 60 y nos creemos loquitos de 20,

los que tenemos 20 y sobreactuamos el insomnio,

los que nos ofendemos si nos leen las amas de casa

(incluso las que toman vino toda la tarde

mientras sus maridos trabajan)

y las cajeras del supermercado chino

(porque esas pibas no entienden nada

y nosotros escribimos para que no nos entienda

la gente que entiende),

los que hacemos la revolución del teclado

y la marcha del culo en la silla,

los que publicamos nuestros poemas en Facebook

esperando que nos descubra el Brian Epstein de los poetas

y vaya a El Ateneo a pedir nuestro último libro

que es furor en Mc Donalds

(aunque nos recorte un poco el pelo

y nos obligue a bañarnos una vez por semana),

los que huimos de la rima fácil

porque nunca aprendimos a escribir un soneto

(no lo necesitamos)

y seguimos mirándonos el ombligo

mientras las balas silban sobre las trincheras,

tenemos algo que decir

sobre un tal Arjona:

¿cómo puede ser que este tipo viva de lo que hace

y nosotros

(los bendecidos,

los talentosos,

los incandescentes)

estemos condenados a morirnos en una oficina,

vendiendo productos de limpieza sueltos

o paseando a los perros de los vecinos?




Foto: Ricardo Arjona


jueves, 17 de agosto de 2017

MI VIDA COMO POETA


MI VIDA COMO POETA


Cuando empecé a escribir poemas

quería gustarle a todo el mundo

por eso los concebía blandos,

redonditos,

amorosos

(yo recostada en una pared de peces,

yo haciendo pie en las olas de tu cuerpo,

yo embarazada de la sal y la espuma).

A las vecinas del barrio les encantaban.

Dejé de ser “la chica del súper”

o “la chica del video”

y pasé a ser “la chica que escribe poemas”.

Esa fue mi primera medalla,

la que me colgué con más orgullo.

Después 

empecé a mandar mis poemas a los concursos

y a los jurados les encantaban.

Me llené de medallas.

Cuando mi hijo me entierre

venderá dos o tres

y tirará el resto a la basura.

Cosa que no está nada mal

considerando que heredar ego y hojalata

puede ser bastante decepcionante.


Un día me di cuenta de que mis poemas

les encantaban a los otros

pero a mí

me parecían vacíos.

Y me alejé de tu cuerpo,

de las olas,

de las fórmulas redonditas,

para empezar con estos mamarrachos

y la ferocidad doméstica

de una canilla  que gotea toda la noche.

Mis fans decretaron que había perdido el vuelo.

Yo creo que me volví vieja.


Supongo que para las vecinas del barrio

hoy soy "la chica que tiene un perro loco

y saca a la vereda botellas de champagne vacías

los sábados a la mañana."

Cosa que no está nada mal

considerando que el perro está loco de verdad,

el champagne me gusta más que la poesía

y sigo siendo "la chica"

aunque tenga mil años.






martes, 15 de agosto de 2017

NO SE CUIDÓ


NO SE CUIDÓ


No se cuidó.

¿Qué es cuidarse?

¿No fumar?

¿Renunciar a los huevos fritos?

¿Levantarse de vez en cuando de la silla?

¿Parar la mano con la sal?

El sodio es malo para el corazón.

¿El odio es malo para el corazón?


No se cuidó.

Tuvo que cerrar el negocio de toda la vida.

La echaron de la fábrica donde trabajaba.

Se le incendió la casilla.

Le pegaron un tiro en la nuca

en un enfrentamiento.

Lo obviaron en una estadística mentirosa.


No se cuidó.

Cuidate vos.

Cuidate.

Largá el pucho.

Movete.

Comé sano.

Dormí con dos frazadas

y no tengas catorce años.

Se puede.

Claro que se puede.

La solución a todos tus males está en esa bicicleta fija

que usás como perchero.

La bronca no mata.

Lo que mata es el colesterol.

Mente descremada en cuerpo sano.

Comprá verdurita

o cualquier verdura.    
       
Creele a la diva rubia que se lava el culo con champagne.

A la chica linda que se saca una foto con un negrito.

Al monstruo de ojos claros que te abraza

como si le importara

que en la casilla tus pibes se mueran de frío.


No se cuidó.

Cuidate vos.

Corré.

Corré como Forrest Gump.

Corré como si fueras la estrella

de una película de los ’90.


Corré por tu vida.


O sentate en el patio,

como yo,

a esperar que florezca la orquídea de los pobres.



Arte:  Mural al aire libre en el gimnasio Health and Sports en Morningside, Jonny 4Higher 


viernes, 11 de agosto de 2017

LA CICATRIZ DE MARILYN MONROE


LA CICATRIZ DE MARILYN MONROE

Se desnudó,
como tantas veces,
y la cámara hundió sus dedos en la cicatriz
como quien los hunde
en crema batida,
en merengue recién hecho,
en una nube de algodón de azúcar.
En algo dulce, caliente, vivo.

La cicatriz.
Un murciélago rosado sin alas
cosiéndole la humanidad al cuerpo.
Una vagina hecha a cuchillo
para parirse a sí mima
imperfecta,
mortal,
hermana del vómito,
del llanto,
de la sangre.
Con una hermosura nueva
como la de lo que se rompe
o se desvanece.

Ella preguntó por la cicatriz.
Preguntó si era posible disimularla.
Había una ilusión que cuidar.
Un espejismo repetido
en cientos de pupilas amorosas.
Había que preservar los sueños
de quienes le cantaron
sus únicas canciones de cuna.
Los que contestarían el teléfono
si supieran.

Ella se desnudó
y la cámara
lavó sus pies de huérfana indigente.
Bendijo la moneda de plata
que se adelantaba a la muerte
debajo de su lengua.
La cicatriz era un surtidor de pájaros.
Era algo dulce, caliente, vivo. 

Fotografiarla era fotografiar la luz.

La luz era la suma de todas sus cicatrices.


Arte: Marilyn Monroe- The Last Sitting (Junio de 1962), Bert Stern